La crisis climática, un problema de todos

Desde ‘Gente Rural’ nos trasladamos hasta las III Jornadas para la Transición Energética y el Clima en La Palma, que se celebraron el pasado 25 y 26 de octubre en Santa Cruz de La Palma. Fueron dos días intensos donde se sucedieron diferentes ponencias y charlas de alto interés tanto para la toma de conciencia ciudadana como para la adopción de decisiones a nivel de la administración pública local. Entre las intervenciones, recogemos en este reportaje la impartida por el portavoz de la Plataforma Por un Nuevo Modelo Energético de La Palma (Px1NME), Antonio Cabrera, donde reflexionó sobre diferentes cuestiones relacionadas con la crisis climática, y de la que pudimos extraer algunas anotaciones que queremos compartir con nuestros lectores.

“¿Qué está pasando con la Tierra? Estamos poniendo en peligro la pervivencia, la vida en el planeta. Sin embargo, el problema no es de la naturaleza, sino humano. ¿Cuándo comienza la problemática del cambio climático? Con la revolución industrial, a finales del siglo XVIII y principio del XIX, y con el uso masivo del carbón, la máquina de vapor, y todo el proceso industrial, se comienzan a emitir gases de efecto invernadero de manera continuada, provocando que la naturaleza sea incapaz de absorberlo. Ese calentamiento global va incrementando hasta tal punto que se origina un cambio en el clima, como está pasando en la actualidad, y el cambio de clima pasa a convertirse en una crisis, una crisis climática y a la vez económica, porque en el fondo hay que reflexionar sobre la manera en la que usamos los recursos de nuestro planeta, por eso es necesario replantearse el modelo económico para poder hacer frente a esta crisis climática.

Durante la época pre-industrial, la concentración de CO2 estaba en torno a 280 partes por millón. Actualmente estamos alrededor de 415 partes por millón, y cada año batimos un nuevo récord. Desde la época pre-industrial y hasta hoy, la temperatura ha aumentado en un grado, y esto está directamente relacionado con nuestro modelo de vida, con el sistema económico que hemos elegido, y con el uso de los recursos de la Tierra. No puede haber un crecimiento ilimitado en una biosfera finita, los recursos son limitados y se agotan, se están agotando. Por lo tanto, es un problema de fondo, no basta únicamente con reducir las emisiones, tenemos que repensar, que cambiar muchas cuestiones, entre la que destaca el actual modelo económico.

En este sentido, podríamos decir que uno de los ‘gases de efecto invernadero’ más tóxicos es la mala gobernanza. Las cumbres climáticas son un reflejo de cómo los poderes políticos y económicos, que a su vez son los organizadores de las cumbres, toman acuerdos, una y otra vez, que nunca obligan a los países, por lo que el impacto de los mismos es del todo exiguo.

Así, en el encuentro organizado por la Organización de Naciones Unidas en Nueva York, celebrado el pasado mes de septiembre, el director general de la Organización, Antonio Guterres, trasladaba a los políticos la necesidad de que llevasen acciones, no discursos. Esto sucede a raíz de que, tras analizar las propuestas de casi 150 países, se llegó a la conclusión que con la adopción de las medidas propuestas la temperatura subiría 3 grados a final del siglo, muy lejos de la meta fijada de 1,5 grados, es decir, el doble de lo que está establecido.

Algunos datos breves sobre La Palma

Los siguientes datos son obtenidos del estudio que hizo Roque Calero, catedrático de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, y que fueron presentados al Cabildo Insular de La Palma en el año 2017: más del 90% de nuestra energía depende del petróleo, en total hay un consumo anual de 650 mil barriles, lo que genera una factura de 50 millones de euros al año, petróleo que se utiliza para generar electricidad y para el transporte. La contaminación hoy en día en La Palma está en torno a mil toneladas de CO2/día, consecuencia del consumo de ese volumen de petróleo en la Isla. El 56% corresponde a la producción de electricidad en la Central de Los Ginchos; un 37% al trasporte insular; y por último, un 7% restante a las actividades industriales.

La apuesta de la Plataforma ‘Px1NME’ es por una nueva cultura de la energía basada en la democracia y la soberanía energética, modificando sustancialmente el modelo convencional, cambiando la forma de producir y consumir la energía. Desde la Plataforma se ha iniciado un proceso de transición energética, siendo esta una de las cuestiones más importantes para intentar reducir las emisiones de los gases de efecto invernadero. Este proceso de transición ha originado un debate que sigue vivo en la Isla, y que ha creado un consenso político y social. El manifiesto de electrón, que marca un cambio de ritmo en el modelo energético de La Palma, ha sido aprobado en los ayuntamientos y el Cabildo Insular, generando un consenso institucional. Para generar algún cambio, es necesaria la figura de un colectivo ciudadano, en este caso de la Plataforma Por un Nuevo Modelo Energético de La Palma ‘Px1NME’, que afortunadamente se ha ido ampliando con la incorporación del proyecto ‘La Palma Renovable’, y que ha contado con el apoyo directo del Cabildo Insular de La Palma.

Hoy en día cuando hablamos de transición energética, incluso los gobiernos piensan en grandes infraestructuras, regasificadoras o repotenciación de tendidos, y en realidad es totalmente lo contrario. Si la base de la generación del nuevo modelo energético es la generación distribuida, es decir, menos transporte, ¿para qué se quieren potenciar las líneas de transporte, cuando la electricidad que vamos a transportar es menor? Son infraestructuras sobredimensionadas, y por tanto, inversiones inútiles.

El debate tiene que estar en la sociedad, y son los colectivos ciudadanos implicados de forma permanente y continuada, los responsables de marcar la pauta a las administraciones, siendo estas últimas las gestoras de los recursos públicos, y por lo tanto, las encargadas de incorporar esos recursos públicos para que se produzca una transición y un cambio en el modelo energético de La Palma. Sin embargo, no basta únicamente con descarbonizar el sistema eléctrico insular, sino que habrá que descarbonizar toda la economía, el sistema agroalimentario, el transporte, la gestión del agua y de los residuos, es decir, tenemos que adaptarnos a una nueva cultura de consumo.

La reflexión que hemos ido trabajando desde el seno de la Plataforma, es que los municipios son los nuevos espacios de esperanza climática, los ciudadanos y el entorno inmediato donde vivimos, porque si esperamos por las cumbres climáticas, nos ahogamos con ellos. Nosotros, desde el ámbito de la energía, entendemos que el único lugar donde podemos comenzar a cambiar la forma de consumo y la relación con el medio, son los municipios, y es desde ahí desde donde hay que realizar la transición energética y afrontar la crisis climática junto a los ciudadanos y los ayuntamientos.

Es necesario tomar decisiones conjuntas, participadas, y si es posible, llegar a configurar una coordinadora de ámbito insular por el clima y el futuro, donde estemos todos: abuelos, hijos, nietos, cada uno luchando con sus recursos, porque este reto que tenemos por delante, lo tenemos que afrontar todos de forma conjunta”.

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