Puros Cruz – El arte de rescatar un oficio familiar brindándole personalidad y sello propio


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Esta semana en “GENTE RURAL” compartimos una mañana de trabajo con Ana Cruz, artesana purera que ha impulsado con éxito su propia marca de puros, inspirada en el legado de su abuelo.

ES CUESTIÓN DE ESTILO

El lema que acompaña a la presentación de su gama premiun en las modalidades de Nuncios, Robustos o Coronas define la esencia de un producto que seduce a fumadores dentro y fuera de la isla.

Recuperando el oficio familiar, Ana Cruz pone en marcha en 2015 su propio chinchal en Breña Baja. En honor a su abuelo, toma prestado el apellido Cruz para dar nombre al taller y a un producto artesanal donde elegancia y tradición quedan envueltos en hojas de tabaco Breña. En sus manos reposa el legado de un oficio al que confiere su estilo personal. “Decidimos empezar de cero, dedicándole muchas horas de trabajo y creando nuestra propia marca. Darla a conocer ha sido bastante complicado, incluso con los medios actuales; si a ello le sumamos las trabas de la burocracia, han habido  momentos de querer tirar la toalla. Afortunadamente, seguimos para delante y ahora estamos muy contentos, viendo que nuestro producto gusta y que el esfuerzo ha merecido la pena.

Nada más llegar al chinchal, Ana nos atrapa con la pericia y delicadeza de un ritual centenario. La tradición del puro en La Palma viene de lejos, como bien encarna su legado familiar. A principios del siglo pasado, a raíz de las dificultades que pasaron muchas familias isleñas, su abuelo Bernardo Cruz se ve obligado a emigrar a Cuba en busca de su dorado. Después de probar suerte en diferentes oficios queda prendado del arte de la producción del tabaco. Logra hacer fortuna y funda una numerosa familia, transfiriendo el legado a sus descendientes.

 

EL APELLIDO CRUZ INSPIRA LA MARCA
La búsqueda de la excelencia, ofreciendo productos de la mejor calidad, filosofía de la empresa.

Hija y nieta de chinchaleros, Ana Cruz rescata la historia de un oficio familiar con el que ella también decidió hace tres años enfilar su futuro. “Tras quedarnos sin trabajo me apunté a un curso de elaboración y encapado de puros con ADER La Palma, a través del Instituto de la Mujer, ya que a mí el mundo del tabaco siempre me había gustado, pero de pequeña nunca me enseñaron. Si tengo las herramientas, pensé… ¿qué me falta? Un empuje, fue probar y tener buena respuesta de la gente, se lo propuse a mi marido y aquí estamos”, sostiene.

UN PROYECTO FAMILIAR, CLAVE DEL ÉXITO

Desde un primer momento, Ana ha contado con el respaldo de su pareja, Leo Trujillo. Juntos han conseguido consolidar una marca propia, desde el trabajo en equipo, la conciliación familiar y la motivación diaria de brindarles lo mejor a sus cuatro hijos.

A pesar de las dificultades iniciales, las horas de esfuerzo y dedicación afianzan un proyecto empresarial que disfruta de una excelente acogida tanto dentro como fuera del archipiélago. “Hemos ido poco a poco, lentos pero seguros. Los clientes repiten y eso es buena señal. En la actualidad estamos haciendo envíos de nuestro producto a países como Estados Unidos, Francia, Alemania y a todas las islas. La respuesta está siendo muy positiva, el que es fumador de puros dice que nuestro puro se parece mucho al cubano”, aseguran.

La calidad del tabaco palmero, la cuidada selección de la semilla, su proceso de cultivo, secado y cura, las técnicas artesanales tradicionales de elaboración, hacen un maridaje único de aromas y sabores que nada tiene que envidiar al caribeño. “El secreto está en cuidar todo el proceso. La gente no sabe el trabajo que lleva una huerta de tabaco. Para nosotros la materia prima es fundamental, tenemos la suerte de que aquí en La Palma el cultivo cuenta con un clima ideal, con temperaturas suaves en medianías y la calidad del agua que es buenísima”, explica Leo.

DE LA FINCA AL CHINCHAL, PASO A PASO

Uno de los valores más codiciados de este tabaco es su aroma, que se consigue mimando el producto desde su cultivo, en la finca que el matrimonio tiene en Velhoco, hasta que llega a las manos del consumidor.

Una vez cosechado, tras el secado en los tendales y su posterior fermentación en pilones, el tabaco Breña llega al taller donde sus hojas se seleccionan con esmero y todo se planifica con antelación para un máximo rendimiento. “El material para empezar la semana lo dejamos organizado el viernes anterior. Hay que preparar las diferentes partes del tabaco: el capote, la capa, la selección de las hojas… Cuando llegamos el lunes comenzamos haciendo las distintas vitolas que tenemos, las Viuditas, los Petitos, los Robustos, los Nuncios, las Coronas y nos vamos planificando. Dependiendo de los encargos, paramos la producción y empezamos otra”, matizan.

Como objetivo se marcan una media de 400 puros diarios y lo consiguen, para poder dar respuesta a la demanda de sus clientes. “Pasamos muchísimo tiempo aquí dentro, todo se hace a mano y cuatro manos dan para lo que dan. Lo bueno es que los turistas te buscan, localizan el taller y se acercan a nuestros puntos de venta como el Museo del Puro, el Palacio Salazar o Cerámicas El Molino. El producto de La Palma se asocia a la calidad y está muy reconocido en el exterior. Valoran lo artesanal mucho más que los propios isleños”.

Con “Puros Cruz” buscan disfrutar de un producto artesanal de primera calidad. Y encuentran algo más: los aromas y sabores del recuerdo.

CONTACTO:
PUROS CRUZ
C/ El Mocanal nº 10, Local nº 2
San Antonio – Breña Baja
puroscruz@gmail.com
922 43 40 46

Estos contenidos han sido redactados con la colaboración del proyecto PROMOCIÓN DEL DESARROLLO RURAL: POR UN MEDIO RURAL ACTIVO, con la financiación de:

Una respuesta para "Puros Cruz – El arte de rescatar un oficio familiar brindándole personalidad y sello propio"

  1. Juan Joaquín   12/03/2018 at 21:07

    La mejor relación calidad-precio que existe en el mercado.

    Responder

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