Más de cien premios avalan los 20 años de historia de la S.A.T. Bodegas Noroeste de La Palma

 

El pasado mes de diciembre se cumplieron dos décadas desde que la S.A.T Bodegas Noroeste de La Palma comenzara su andadura en el sector vinícola, en el año 1999, momento en el que se recogió la primera cosecha, y a partir de entonces no han parado de celebrar y cosechar éxitos. Con más de una centena de premios que les avala, y una extensa variedad de vinos, esta bodega, ubicada en el municipio de Tijarafe, se consolida como una de las más atractivas de la Isla y del Archipiélago.

Sin embargo, sus inicios no fueron fáciles. La zona se encontraba abandonada y no había tantos viticultores como en la actualidad, pero “gracias al apoyo del Consejo Regulador y de José Luis Pérez Dorta, entonces gerente de la Escuela de Extensión Agraria, que nos ayudó muchísimo, entre otros, pudimos sacar esta iniciativa adelante, que surgió a raíz de un grupo de amigos unidos por una pasión: el vino”, manifiesta Evaristo Rodríguez, presidente de la S.A.T.

Bajo la marca ‘Vega Norte’, se comercializan desde blancos, ya sea secos, afrutados, o dulces; rosados; y tintos, como el tinto joven y el prieto, vijariego negro, listán prieto, el ensamble o el vino de tea. Además, también se han atrevido con los vinos ecológicos y producen tanto blancos como tintos. Para una bodega de estas características es fundamental disponer de unas instalaciones que estén a la altura, y por ello no han parado de modernizarse a lo largo de los años, con el propósito principal de ofrecer al cliente la calidad que este demanda.

José Antonio Barreto, técnico superior en viticultura y somelier, destaca el equipamiento con el que han ido dotando a la bodega, así como los automatismos con los que cuentan, entre los que podemos encontrar un nuevo equipo de nitrógeno; un filtro tangencial; electroválvulas nuevas; y un filtro prensa, “que permiten que podamos dedicarnos y centrarnos en la elaboración del vino, y estudiar cómo hacerlo mejor”, manifiesta Barreto.

Por su parte, Serafín Rodríguez, enólogo, nos explica que “la bodega ha hecho un esfuerzo muy importante, no solo en un año, sino durante los veinte años que llevamos trabajando. Nos hemos ido dotando de lo necesario para mejorar, y también nos ha preocupado mucho, sobre todo durante los últimos años, la eficiencia energética”.

Además, hay que señalar que las 150 hectáreas con las que cuentan, de los 282 asociados que forman parte de la S.A.T. en la actualidad, son bastante peculiares: “Es una viticultura de alta montaña, con viñedos por encima de los 1000 metros y hasta los 1570 metros en algunas zonas. Asimismo, el cultivo de la vid se caracteriza por ser en grandes pendientes y con un sistema de conducción en vaso”, manifiesta Francisco Vicente Jorge, técnico agrícola.

La constitución de la bodega fue uno de los pasos más grandes, donde María Aleida Álvarez, administrativa de la S.A.T, destaca que “fue muy trabajoso darle vida al campo y salida al producto, así como proporcionar la ayuda necesaria al sector agrario, que durante esa época se encontraba bastante mal”.

“Gracias a la S.A.T. se podía asegurar la venta de la uva, la continuidad de la viticultura, y era un aliciente para trabajar. Anteriormente, el aliciente que tenían era cultivar y esperar si se podía vender. Sin embargo, el nacimiento de la bodega provocó que los agricultores tuviesen más ganas de producir, y trabajasen incluso más tierra de la que había”, añade Álvarez.

“Ese trabajo que hacen los viticultores mantiene el paisaje tradicional, que es, además, un atractivo turístico y sirve de cortafuegos. Es una labor importantísima la que hacen, que tenga salida su trabajo, que se vea recompensado, porque hacen tantas funciones a la vez, que es imprescindible su figura”, expresa Paula Barreto, técnica responsable de las relaciones públicas de la bodega. “Por eso mismo la S.A.T. siempre agradece el esfuerzo de los viticultores. La S.A.T. son los viticultores. Está el enólogo, el técnico de campo, la imagen, pero sin los viticultores no hay nada. Por ello, siempre agradecemos y valoramos el trabajo que hacen, su esfuerzo y el mantenimiento de la tradición”, agrega Barreto.

En este sentido, la tradición y, sobre todo, el relevo generacional, son algunos de los principales retos pendientes de la bodega, donde según María Álvarez y Paula Barreto, “este relevo generacional en la actualidad es prácticamente nulo. Los jóvenes si no ven una rentabilidad económica detrás, no están interesados, y este es uno de nuestros desafíos primordiales”.

En cuanto al mercado del vino, ‘Vega Norte’ se enfoca principalmente en un mercado insular, ya que a pesar de distribuir en Tenerife, Madrid, e incluso en Alemania, cuentan con una producción limitada cuyo objetivo “es estar en el mercado todo el año”, añade Paula Barreto. Asimismo, ofrecen visitas turísticas, “donde vienen y compran directamente, aunque también realizamos visitas guiadas con previa reserva, y recibimos grupos que vienen a conocer la bodega y a degustar nuestros productos”, concluye.

Si en algo coincide el equipo de la S.A.T, es que uno de los momentos más relevantes que han vivido durante estos veinte años ha sido la cosecha histórica del año 2009. En ella se consiguió más de medio millón de kilos de uva, convirtiéndose en la tercera bodega en Canarias en llenarse totalmente. Su técnico agrícola, Francisco Vicente, también destaca el año en el que no contaron con uva suficiente en nuestra Isla y se decidió, para salvar la bodega, traerla de Tenerife: “Hemos sido la bodega en Canarias que más uva ha movido de una Isla a otra “.

Momentos para rememorar y brindar no han faltado en la S.A.T. Bodegas Noroeste de La Palma, y estamos convencidos de que continuarán cosechando recuerdos y éxitos a partes iguales como mínimo, durante otros veinte años más. ¡Felicidades!

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