El Sitio de La Rosa – Los viajeros distinguen la hospitalidad y cercanía del auténtico Turismo Rural en La Palma

 

PIONEROS EN LA ISLA
Esta semana en GENTE RURAL visitamos ‘El Sitio de la Rosa’, conjunto de casas rurales en Villa de Mazo que conserva su autenticidad y encanto tradicional, tras más de dos décadas seduciendo al turista más exigente.

EL MEJOR DE LOS PREMIOS
Nos reciben sus propietarios Fidel Reyes y Priscila Fernández, quienes acaban de recibir el “Guest Review Award 2017”, un reconocimiento a la hospitalidad concedido por sus propios clientes.

Nuevas experiencias ligadas al encuentro de lo auténtico, a la tranquilidad del lugar, al encanto del entorno y sus tradiciones. Los visitantes, cada vez más, eligen sentirse protagonistas de la cotidianidad del destino, anhelo que logran hacer realidad gracias a la variedad de servicios y actividades que ofrece el Turismo Rural en la isla. “Ellos valoran mucho la naturaleza y que todo a su alrededor esté bien cuidado, buscan el contacto directo con la gente y las costumbres de aquí”, aseguran Fidel Reyes y Priscila Fernández, propietarios de ‘El Sitio de La Rosa’, un enclave donde la serenidad y sus vistas privilegiadas seducen a los huéspedes nada más llegar.

“Vienen muy ilusionados, muchos de ellos repiten cada año y ya son como de la familia. Les encanta la isla, estar cerca de la naturaleza y disfrutar de las pequeñas cosas”, afirma el matrimonio que muestra su satisfacción y agradecimiento por las valoraciones de los clientes que distinguen su cercanía y trato familiar.

UN OASIS DE PAZ A LA ALTURA DEL DESTINO La tranquilad del lugar y la belleza paisajística de la zona este de la isla constituyen un reclamo para los turistas.

Al conversar con ellos, resulta muy sencillo comprobar las razones que motivan este reconocimiento. Su sencillez y naturalidad se trasladan al día a día de su alojamiento, donde son muchos los detalles que miman la estancia. El patio, los frutales o el huerto de plantas aromáticas son el lugar ideal donde conectar las demandas de los viajeros con las bondades del entorno. “Les gustan los sonidos, aromas y sabores del campo, ellos elaboran sus propias infusiones y siempre les agasajamos con fruta de temporada”.

UNAS CASAS CON MUCHA HISTORIA

Más de dos siglos se atesoran bajo sus techos de tea, testigos del paso del tiempo. “Estas casas tienen mucha historia y tenerlas yo es un cúmulo de casualidades de la vida. Mi tatarabuelo, Francisco José de la Cruz, emigró a Cuba por los años 1800 y cuando regresó compró varias fincas en La Palma. Aquí vivieron tres de sus hijas que fueron las que le dieron las casas a un tío mío, que me acogió cuando pequeño”, destaca.

Muchos recuerdos afloran en la memoria durante la visita a la finca en la que Fidel se crió con su tío tras la muerte de sus padres y que luego heredó de él. “En aquellos tiempos las casas estaban muy deterioradas, casi en ruinas y con toda mi ilusión empecé a restaurarlas y aquí se ve lo que hemos logrado”. Los esfuerzos para convertirlas en alojamiento turístico dieron sus frutos en los años noventa, encontrándose entre las primeras propiedades de la isla en recibir licencia de apertura y abrir al público con este fin.

“Hemos sido pioneros, con Isla Bonita desde que se fundó dimos los primeros pasos. Para habilitar una de las casas obtuve una ayuda europea, gracias precisamente a la mediación de ADER La Palma”, recuerda Fidel. Los años han pasado pero el encanto tradicional sigue intacto en cada rincón de una finca que conserva el ambiente de antaño, pero con las comodidades de nuestro tiempo. Todo ello unido al carácter hospitalario y afable de sus propietarios, secreto del éxito que reconocen sus propios clientes.

“Les atendemos con todo nuestro cariño, conocemos bien la isla y les informamos sobre lo que necesitan”, sostiene Priscila, quien hilvana algunas de las anécdotas que explican la popularidad de un establecimiento que corre de boca en boca, incluso entre generaciones. “Desde hace dieciocho años, una pareja de finlandeses coincide en La Palma durante sus vacaciones con otro matrimonio de Suecia, manteniendo una bonita amistad hecha aquí en El Sitio de La Rosa. Por la edad, este año ya no pueden venir, pero ahora son sus hijos los que repiten con su familia y siguen con la costumbre de verse en la isla”.

Son sólo un ejemplo, aseguran, como ellos son muchos los viajeros que llegan a La Palma y piden volver aún cuando ni siquiera se han ido. Les atrapa la isla y un turismo rural diferente, que contribuye a mantener la relación entre sostenibilidad, tradición y naturaleza. “Lo ideal sería que un tipo de turismo así se quedara, que si no hay casas para restaurar se hicieran de construcción nueva, pero de este estilo. Si en La Palma se apostara por un turismo de masas y de grandes hoteles, se perdería todo el encanto ”.

AL RITMO DE LO AUTÉNTICO

Pequeños senderos invitan a recorrer toda la finca, en la que se encuentran cuidados jardines con variedad de flores, así como naranjos, aguacateros, mangos o viñedos, ideales para disfrutar de un desayunado con ingredientes recolectados directamente de la huerta. Atraídos por el pausado estilo de vida que reina en la isla, un entorno en estado puro y el talante abierto de sus habitantes, los turistas repiten año tras año sabiendo que en ‘El Sitio de La Rosa’ el tiempo se rige de otra manera. Confort, paz y cotidianidad les esperan.

CONTACTO:
El Sitio La Rosa.
Camino El Linar, 119.
Villa de Mazo. Isla de La Palma.
Tel(+34) 606.908.914
reservas@casaruralelsitiolarosa.com
www.casaruralelsitiolarosa.com

Estos contenidos han sido redactados con la colaboración del proyecto PROMOCIÓN DEL DESARROLLO RURAL: POR UN MEDIO RURAL ACTIVO, con la financiación de:

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