Tiempo de setas en La Palma

Con las primeras lluvias brotan estos pequeños tesoros gastronómicos

LA ISLA CON MÁS VARIEDAD DE SETAS. En la Isla de La Palma se han catalogado 1.475 especies de setas diferentes. Es por ello, y por la calidad que presentan los ejemplares encontrados, que los micólogos llaman a La Palma “La Isla de las setas”.

MUCHO QUE APRENDER. Para los aficionados que se adentran en el mundo de la micología siempre queda mucho que aprender. Conocer la amplia variedad de setas que existen en La Palma conlleva tiempo y un estudio exhaustivo.

Cuando llegan las primeras lluvias y se moja la tierra aparece en la Isla de La Palma uno de los tesoros más preciados por los amantes del buen comer: las setas. La Isla de La Palma es considerada para los amantes de la micología como “La Isla de las setas” por la cantidad de especies diferentes que han sido encontradas. ¡Más de 1400 especies!

Las setas, sabrosas al paladar, tienen un gran poder saciante y muy pocas calorías, aunque son algo indigestas y deben consumirse con moderación. No es recomendable abusar de ellas, máximo 250 gramos de setas a la semana, siendo poco recomendable comerlas durante la noche.

En cualquier caso, todas ellas se deben de cocinar bien, pues muy pocas se pueden comer en crudo.

Aunque a veces se utilice el término de indistinta manera, no debe confundirse seta con hongo. “El hongo es subterráneo, no solemos verlo, y cuando quiere reproducirse fabrica la seta. Por tanto, lo que recogemos es la seta”, comenta José Pellicer, vicepresidente de la Asociación Micológica. Añade además que “para identificar las setas es muy importante prestar atención a su forma, además de a las láminas o a la esponja que suelen tener debajo del sombrero”, puntualiza.

El mundo de las setas es tan amplio que conocer las distintas variedades lleva un estudio exhaustivo. Hay setas de todo tipo, incluso algunas que, sin ser tóxicas, no deben mezclarse con el alcohol.

SETAS VENENOSAS. En la Isla de La Palma también pueden encontrarse setas venenosas. Entre otras, la Amanita muscaria, que puede provocar alucinaciones o la Amanita Phalloides, que puede provocar la muerte.

Es el caso de la Coprinus atramentarius, que junto al bebidas alcohólicas puede provocar náuseas, vómitos, arritmias e incluso riesgo de infarto. Es por ello que hay que conocer bien antes de adentrarnos a consumirlas.

“Entre las setas no comestibles encontramos dos tipos: las que no son apetecibles porque no saben a nada o poseen un sabor amargo y las tóxicas, que en su composición tienen una sustancia que enferma el cuerpo.  También se da el caso de personas que, como puede ocurrir con cualquier otro alimento, pueden resultar intolerantes a las setas. No debe confundirse esta intolerancia, que afecta solo a algunas personas, con la toxicidad del ejemplar. De cualquier modo, se aconseja no arriesgarse y recoger para comer solo las setas que se conozcan bien. No debe creerse en falsos mitos, por ejemplo, el que una seta esté comida de cualquier animal o bicho no quiere decir que sea comestible, pues este animal puede tener un sistema digestivo diferente al nuestro”, explica José Pellicer.

TODO EL MUNDO ES BIENVENIDO. A los miembros de la Asociación les une la amistad y el interés por las setas. Juntos realizan salidas al campo para la búsqueda de ejemplares.

Por su parte Calixto Pérez, miembro de la Asociación Micológica, cuenta que “en La Palma no hay historia micológica. Históricamente no se han comido porque no se sabía nada sobre ellas hasta hace poco. De hecho, el Diccionario de Historia Natural de las Islas Canarias de Viera y Clavijo nombra solamente un hongo: el Agaricus”. Actualmente, poco a poco esto va cambiando, y son cada vez más quienes esperan que llegue el tiempo de las setas.
La figura de la micóloga alemana Rose Marie Dähncke ha tenido gran influencia en el desarrollo de la micología en La Palma. Esta micóloga ha dedicado parte de su vida a la investigación de las setas, especialmente las que pueden encontrarse en la Isla, y fruto de ello es el libro “Las setas / Die pilze en La Palma”, que constituye hoy toda una referencia para los aficionados y conocedores de la micología en la Isla y fuera de ella.

LA ASOCIACIÓN MICOLÓGICA. La Asociación Micológica La Palma (Mycolapalma) dedica su labor, entre otras cosas, al estudio y clasificación de las setas comestibles, así como a la identificación de setas venenosas.

En este libro se reúnen todas aquellas setas que han sido encontradas y catalogadas en la Isla, con sus respectivas fotografías, nombres y características. Su pasión la ha llevado incluso a crear una aplicación móvil para reconocer fácilmente las setas de la Isla, actualmente disponible en alemán y latín.

Los miembros de la Asociación han aprendido de ella los secretos de la micología a lo largo de los años. Comparte y enseñan su legado a todo aquél que quiera aprender. Karin Eisenhut, miembro de la Asociación Micológica, es otra de esas personas que conocen bien las setas de la Isla.
“La Isla es perfecta para las setas por el bosque, la humedad y los distintos biotopos que posee.
Pienso que los aborígenes debieron trabajar con las setas, pero esa cultura se ha perdido”, explica.
“Algunas personas piensan que es imposible que estas setas sean de Europa. No tienen ninguna contaminación, están muy limpias y son muy sanas”, confiesa entre risas.
“Si comemos una seta tóxica debemos guardar los restos e ir al centro de salud inmediatamente. Con los restos podemos saber rápidamente qué esporas son y comenzar el tratamiento cuanto antes”, concluye.

EL ARCHIVO. El archivo de la Asociación Micológica cuenta con una biblioteca con más de cien títulos dedicados a la Micología y aproximadamente 4000 fichas de setas.

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