Juan Carlos Cabrera nos abre las puertas de sus casas rurales “Cha Miquela”

Junto al Cubo de La Galga se ubican las casas rurales CHA MIQUELA, su propietario Juan Carlos Cabrera Ibarria decidió un día rehabilitar las viviendas de sus antepasados conservando su arquitectura y enseres, pero sin dejar de lado las nuevas comodidades. El resultado son varias casas rurales ubicadas en el emblemático bosque de laurisilva del norte de La Palma.

Las casas Cha Miquela son un buen ejemplo de cómo el turismo rural ha conseguido recuperar muchas viviendas tradicionales evitando que se pierda este patrimonio arquitectónico, y por otro lado atraer las rentas del turismo a barrios rurales como La Galga.

 

¿Quién era Cha Miquela?

Micaela era la dueña de las casas, hermana de mi bisabuelo, pero a ella la llamaban cariñosamente Cha Miquela y en honor a ella le puse su nombre.

 

¿Qué te motivó a empezar este proyecto?

Había terminado los estudios, y no sabía muy bien qué hacer con mi vida. Siempre me ha gustado el trato con personas y construir cosas, y pensé porque no rehabilitar el patrimonio familiar que tanto trabajo les dio a mis antepasados. Estaban en un estado lamentable, pero “me puse de brujo sin conocer las hierbas”, y aquí estoy 20 años después.

¿Cómo fue el proceso de la rehabilitación?

Las obras de rehabilitación las hicimos un albañil y yo, por lo que el proceso fue muy gratificante, recuerdo que la primera vez que las alquilé, en La Bajada de la Virgen del año 2000, me sentí triste, ver crecer algo tuyo a lo que le has dado todos los mimos y ahora parecía que lo abandonaba.

Al final hemos conseguido unos alojamientos que tratan de mantener un equilibrio entre el respeto al patrimonio y las comodidades modernas.

 

Llevas varios años con la actividad ¿Qué es lo más complicado de gestionar una vivienda rural?

La mayoría los huéspedes vienen a desconectar y disfrutar de la vida rural, sin embargo, a veces tenemos problemas con algunos huéspedes que piensan que vienen a un hotel con todo incluido, y se encuentran en una casa de campo donde pueden encontrar una telaraña, un gallo que les despierte en las mañanas, gatos que rondan por las casas, un internet más limitado, etc., cuando normalmente encender la chimenea o ir al gallinero a recoger los huevos son experiencias inolvidables.

 

¿Tú eres de esos que se llevan los clientes a la bodega o prefieres dejarlos a su ritmo?

En los 20 años que llevo con las casas he aprendido a diferenciar, a primera vista, a las personas que les gusta conocer el entorno y las costumbres locales, a esos los invito a la bodega, a la platanera o a visitar el Cubo de La Galga, otros, sin embargo, aunque los invite, se de antemano que prefieren que les deje las llaves y punto.

 

¿Tienes clientes de esos que se quedan enganchados a una casa rural y vuelven todos los años? ¿algún caso curioso?

Si, bastantes. Una vez bromeé a un cliente “tu familia no se cansa de venir siempre de vacaciones al mismo lugar”. Evidentemente, cuando los clientes repiten es síntoma de que el alojamiento ha gustado y que lo han pasado muy bien en la isla.

 

¿Los clientes reservan sus alojamientos por la proximidad del Cubo de La Galga?

No, pienso que vienen más por las valoraciones que dejan otros clientes en los portales de internet, por la relación calidad/precio y en menor medida por la ubicación de la casa.

¿Qué tipo de apoyos recibiste para poner en marcha la actividad?

El turismo rural se inició en La Palma en los años 90, las subvenciones para el desarrollo rural que gestionó ADER La Palma han permitido financiar la rehabilitación de muchas viviendas rurales en la isla incluidas estas, y desde siempre se han preocupado de dar mucha formación sobre la gestión de la calidad de los alojamientos rurales.

 

¿Cómo contribuye tu proyecto al desarrollo de la isla?

Las viviendas rurales son pequeños negocios que permiten una renta complementaria a sus propietarios, pero aun así generan empleo en la zona ya que necesitamos personal de limpieza y diversos mantenimientos, así como servicios de lavandería y otros. El turismo rural consigue atraer las rentas del turismo a los pueblos, evitando que todo se concentre en las zonas turísticas, y además ha recuperado muchas viviendas tradicionales evitando que se pierda este patrimonio arquitectónico.

 

¿Cómo te ha afectado el COVID-19?

El COVID nos ha dejado tocados, cuando permitieron viajar en verano se notó un aumento importante en las reservas. El turista prefiere estar en destinos donde no haya muchas aglomeraciones y eso beneficia al turismo rural. En La Palma siempre hemos estado en niveles muy bajos de contagios, sin embargo, en los países de origen del turismo no permiten viajar por lo que estamos teniendo una ocupación muy baja.

 

¿Cuál ha sido el episodio más gratificante que ha vivido como propietario de los alojamientos?

En realidad, uno de lo más gratificantes es haber rehabilitado personalmente las casas, y luego, compartir experiencias con los huéspedes en la finca de plátanos o cantando con ellos en la bodega. Otro momento gratificante y muy particular es haber participado en la “Vino Trail” como bodega y ver a los huéspedes repartir vino a los corredores.

 

¿Qué consejo les daría a otros emprendedores que quieran empezar en esta actividad?

Que no hay nada imposible, si hay ganas y creen en ellos, que se atrevan a llevarlo a cabo.

 

CONTACTO
Juan Carlos Cabrera Ibarria
Casas Rurales Cha Miquela
Calle Llano Molino, 86/87/ 88.   La Galga. Puntallana, La Palma.
Teléfono: 922 430 712/ 678 525 270
Página web: www.chamiquela.com
Facebook: @chamiquela
Twitter: @ Chamiquela
Instagram: @cha_miquela

 

 

Este contenido ha sido redactado por ADER La Palma dentro del proyecto PROMOCIÓN DE PROYECTOS DE DESARROLLO RURAL con la financiación de:

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